
Un desfile realizado en el pueblo trajo consigo días de festejo por el aniversario de la provincia. Los profesores y alumnos se reunieron en un pasacalle vistiendo coloridos atuendos y uniformes. La algarabía llenaba las calles y numerosos espectáculos al aire libre se mostraban a todo el público.
Las escuelas y centros de enseñanza se prepararon mucho para ese día, los restaurantes también hicieron lo suyo ofreciendo platos típicos del lugar. Semanas antes una asociación reconocida encargada de fomentar el arte y espectáculos se encargó de publicar promocionar el evento al exterior incluso entre los turistas y viajeros.
Llegaron reporteros de otros departamentos a cubrir este apoteósico evento y sin duda muchos del grupo de los investigadores que habían llegado tiempo atrás a realizar sus estudios también confirmaron su presencia. Las cabañas y hospedajes se volvieron muy populares esos días con descuentos por cantidad de días además ofrecían guiado a los atractivos naturales de la zona.
Debido a la exposición del caso de la matmoca la mercadotecnia asociada se incrementó conforme se acercaba el día del evento. Había un mural donde yacía pintado la silueta con un estilo sombrío.
Se volvieron muy populares las cometas con la forma de esta criatura, muchos niños animaron a sus padres para que los llevaran a los sitios más altos y puedan divertirse juntos volando el dichoso juguete. Trataban de darle un movimiento particular, serpenteándolo en el aire y haciéndolas descender mientras corrían hacia un extremo.
Desde la mañana llegaban, después de un par de años, los científicos que se adentraron a la selva y registraron momentos insólitos. Uno de los primeros en llegar fue Alejandro, el líder investigador con más años de experiencia y recorrido en parajes de todo el mundo. Siempre entusiasta llevaba consigo su cámara y unos binoculares además de otros accesorios en su mochila, la cual era parecía llena de cosas.
Ese día fue un punto de reencuentro con varios de sus compañeros con los cuales había compartido muchos años de trabajo en laboratorios y en labores de campo. Pasaban largo tiempo comentando los artículos que habían publicado en alguna revista o las entrevistas que habían tenido. En esta ocasión no se extendió más allá de unos minutos, puesto que el centro de la atención se la llevaban los pobladores y sus singulares costumbres en las celebraciones.
Ni bien arribaron al poblado fueron recibidos con una calurosa bienvenida por parte de la gente y principalmente de los dirigentes comunitarios y lideres. Les invitaron unos vasitos con un licor de caña y unos piqueos los cuales aceptaron gustosamente.
Compartieron algunas fotos de su recorrido anterior recordando esos instantes cuando conocieron el lugar por primera vez, entre ellos incidente en la carretera. No faltaron las risas ni las anécdotas, antes de salir al pasacalle alistaron el equipo de grabación.
Un pequeño grupo se colocó en un balcón para apreciar el desfile
El otro grupo con Alejandro se dirigieron a un gran estrado a pocos metros del alcalde y demás autoridades. Caían las dos de la tarde y las ultimas formaciones típicas de la zona estaban por pasar, muchos tomaron posición para grabar y tomar fotos.
La última participación para cerrar el desfile estaba conformada por niños del sexto grado de primaria de un colegio muy prestigioso. Ellos estaban disfrazando de la “legendaria” matmoca o al menos trataba de parecerse con un pelaje semi espeso encima tratando de emular el movimiento agitando unas aletas con plumas oscuras. También llevaban un tazón con granos de café.
Mucha gente se emocionó al verlos avanzar por las calles aplaudiendo y vitoreando con orgullo. La algarabía no solo invadió las calles, también hubo un espectáculo en el rio, muchas lanchas decoradas para la ocasión se agruparon e hicieron carreras. Por los aires, las cometas se dejaban ver en el cielo y hasta una avioneta se unió a la celebración dando algunas piruetas.
De pronto algo descendió rápidamente desde lo alto, como un remolino cayendo desde una esquina a mucha velocidad. El hecho llegó a verse en toda la calle principal y muchos llegaron a tomar una foto de esos instantes. Algunas personas creyeron que se trataba de otra avioneta que perdió el control, pero no se oyó ningún ruido estridente o explosión. Inmediatamente el grupo de científicos se dirigieron al punto donde se divisó la caída.
Al llegar al lugar, notaron un hoyo en la tierra con bordes irregulares a su alrededor, como si algún animal lo habría escarbado. El diámetro de ese hueco era más bien mediano pero muy profundo, tanto que parecía exhalar un olor tan húmedo como si proviniera de una cueva. Tres pobladores de la zona se encontraban con unos grandes palos de madera y unas hojas de plátano. Alejandro y sus amigos tomaron algunas fotos, pero al intentar acercarse mas para poder apreciar mejor fueron interceptados uno de los hombres que ya custodiaba el lugar.
Él se veía como un nativo, usaba una pequeña corona con plumas muy coloridas y una túnica con un diseño muy particular. Trató de comunicarse mediante señas
Antonio, uno de los vecinos de la comunidad que venía del mismo desfile acompañándolos, se acercó también y habló con el nativo. Después les explico que estos muchachos pertenecían a una tribu que se encargaba de proteger el patrimonio y la naturaleza, eran muy celosos de su tierra y estaban al tanto de los sucesos en toda el área. Además, dirigiéndose a los investigadores les comentó que esto suele suceder durante esta temporada. Según señala estos orificios pertenecen a los armadillos quienes lo usan para dormir e incluso para buscar comida ya que se alimentan principalmente de termitas y hormigas.
Aún así, no pudieron aproximarse tanto ya que había peligro que avispas salieran y les picaran. Decidieron marcharse habiendo obtenido algo de material con las fotos y testigos oculares de los hechos. A su regreso se extrañaron porque la gente no se había percatado de tal suceso puesto que era un suceso totalmente extraño e inexplicable a simple vista. Esto daría pie a una serie de cuestionamiento entre los visitantes.
Ya en la casa de Wayma, el jefe de la comuna, quien los había invitado para un almuerzo y pequeña celebración. No perdieron la oportunidad para absolver sus dudas respecto al caso acontecido mas temprano. Hecha la consulta hubo un largo silencio en la mesa resultando un tanto incomodo a los locales tratarlo en es momento. Finalmente, Wayma tomando un poco de aire dijo:
“Lo que allí vieron no es algo que contemos con tanta libertad. Cada invierno pasa esto, como un pequeño meteorito cae del cielo a mucha velocidad. Perfora la tierra como un gran taladro y deja un hueco que parece comunicarse con un lugar muy frio”
Mas de un invitado sacó su cámara para contemplar las fotos que habían tomado. La más intrépida, una experimentada bióloga de apellido Fischer levantó la mano pidiendo participar en la discusión con una pregunta interesante.
– ¿Usted sabe quiénes son esos individuos?… me refiero a los sujetos que andaban rondando la zona y que nos impidieron acercarnos. Vestían como indígenas y me sorprendió que ya estuvieran en el lugar preciso y en el momento correcto.
Wayma miró hacia abajo y contestó – la gente del pueblo les llama los guardianes del bosque y están conformados por grupos de tres personas que están al tanto de la situación en toda la provincia.
– Recuerdan que aquella vez que nos reunimos les comenté que la “dichosa criatura” hiberna como ciertos osos y sale por temporadas. Pues no solo permanecen en un lugar, sino que dependiendo de la estación se trasladan a otra zona.
Alejandro que ya tenía los gestos de sospecha confirmó una vez más las locas teorías que imaginaba después de esta clase de acontecimientos.
Siguió contando- Les diré porque no me refiero a él con su nombre, la historia esta detrás.
Hace casi tres décadas ocurrió lo mismo y llamó la atención de mucha gente que se acercaron de curiosos. Más de una persona introdujo cañas y hasta lanzaron piedras a ese agujero, pero fue una mala idea porque un enjambre de avispas salió y persiguió a muchos de ellos. Seguidamente se sintió un olor fuerte a carne descompuesta y una gran tormenta asoló todo el pueblo. Muchos niños y jóvenes, sobre todo llegaron a las postas con picaduras y complicaciones además empapados y con temblores.
Conocemos el clima y no esperábamos que aquella tarde lloviera de esa forma y con tal brutalidad además que las tragedias seguían y seguían ocurriendo. Me entienden…
Pasados los años la gente relacionó ese hecho a una cadena de eventos catastróficos y luego de reconocer la misma señal en el cielo ni siquiera le toma interés ya que lo consideran un mal augurio.
Una voz al lado de la mesa exclamó:
¡En todo el desfile se mostraba la imagen y hasta se ensalzaba la imagen de este ser sin temor!
-Es cierto – respondió Wayma. Pero si se habrán dado cuenta la celebración termino cuando tal suceso ocurrió. Todo lo relacionado a este ya no está, ni un disfraz o dibujo publico hecho para la ocasión permanece en la calle. Todo es desechado a partir de “la señal”.
Entonces el hombre de unos cuarenta años salió de prisa y luego de correr unas tres cuadras no halló ninguna figura o arte relacionado a este animal.
Todo se había esfumado y no se percataron ya que salieron a toda marcha hacia aquel lugar.