Admirador de grandes personajes como Ciro El Grande, Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, Abdiel soñó con explorar nuevos territorios y apoderarse de los espacios públicos que encontraba interesante observando un pequeño globo terráqueo en su cuarto. Siendo joven aún sentía gran curiosidad por la filosofía antigua, los alquimistas y las sociedades secretas como los masones. No tardó en darse cuenta que el fin de tantos favores solo es para el beneficio propio de un grupo de poder.

Si la economía, la política, las religiones y creencias rigen este mundo y las decisiones son de los más grandes inversores o en altos cargos que no harán si se juntan y deciden tener tal o cual cosa a costa de los demás, aun así, creía que tarde o temprano se vendría abajo por ello prefería imaginar un mundo totalmente diferente. Estaba convencido que el mismo podría extender los límites de sus fronteras sin necesidad de una guerra.

Las noches de Luna llena eran propicias para dejar volar su imaginación y a menudo solía reflexionar y aprender por voluntad propia, ser autodidacta.

En una de esas noches se halló de pronto en el espacio y veía perfectamente el planeta tierra.

Escuchó una voz fuerte que dijo «En tus manos está la posibilidad de dejar con vida este planeta o destruirla en un abrir y cerrar de ojos con una acción tan simple como tronar los dedos, sin mayor sufrimiento. Tú eliges y tienes que tomar esa decisión ahora mismo si no quieres ser juzgado».

Entonces surgió el dilema si acto se concretara, se concentró y se dijo así mismo “podré convertirme en el mayor asesino de toda la historia, pero hay tantos seres vivos que sufren, los placeres no son necesarios pero los demás no puede esperar”.

En eso sintió que toda la tierra se movía, serpenteaba sintió miedo y abrió los ojos, había estado soñando, pero el remezón era real y continuaba.

Era de madrugada, salió de su cuarto y escucho los gritos, clamores de ayuda en todo el conjunto habitacional donde residía. Se apoyó en algunos muebles mientras caminaba y entonces vio por una ventana como sus vecinos corrían de un lado para otro.

Se encontraba en la primera planta y observó como en las casas aledañas salían chispas desde las ventanas donde se cruzaban cables chamuscados. En ese momento recordó que se encontraba cerca del alimentador general de electricidad, a la mano tenía la llave para abrir la caja.

Inmediatamente salió para allá, el remezón cada vez más fuerte hizo que perdiera el equilibrio en el camino, pero llego a su objetivo.

Hizo uso de su llave y sin pensarlo más, bajó la llave general de todo el conjunto de casas para evitar una tragedia mayor, todo a su alrededor quedo en tinieblas.

Se dio la vuelta se colocó bajo una columna ancha de concreto y cerró los ojos. No pudo mantenerse así, el ruido llegaba de todas partes la desesperación, sus vecinos que vivían en las plantas superiores intentaban bajar por la única escalera que había; estas al no soportar el peso y el movimiento cedieron y se vino abajo. El caos y la oscuridad hicieron lo suyo, sin electricidad, la mayoría sin linternas salió a toda prisa cayendo desde el tercer y cuarto nivel.

No se percataron que la escalera de madera yacía en el suelo.

Un sismo de gran magnitud ocurrido esa madrugada dejo muchas víctimas, la mayoría de sus vecinos del primer y segundo piso lograron salir de sus viviendas casi ilesos, algunos solo con leves quemaduras y moretones.

Sin embargo, los moradores que se encontraban en el tercer y cuarto nivel no tuvieron la misma fortuna y gran parte de ellos fallecieron al estrellarse en seco con el suelo. La falta de iluminación trajo consigo mayor confusión. La construcción ya antigua cedió en muchas zonas, paredes agrietadas, una gran escalera desgastada y sin mantenimiento, zonas de difícil acceso, etc. 

En aquel momento del siniestro Abdiel inmóvil y con lágrimas en los ojos solo vio como las siluetas caían al vacío y quedaban inertes, agachó la cabeza y recordó el sueño que tuvo.

Apenas susurró «Solo quise evitar una tragedia mayor… por unas salvar a unos pagaron muchas otras». Comprendió la responsabilidad que tendría al tomar una decisión equivocada.

FÍN