Al entrar a mi casa, me encuentro con la sorpresa de que la cochera donde mi padre estaciona su camión hay un abismo el cual se extiende en toda la entrada. Es tan profundo que no se logra ver el final. Siendo el único camino para poder pasar, quiero avanzar pero algo me detiene. Luego de unos 5 o 6 minutos, de estar desesperadamente asustada, logro escuchar voces.


Las reconocí en unos instantes, eran de mis familiares que estaban dentro del hogar. Me apresuré a llamarlos, luego de un rato ellos salen y se detienen en el umbral de la puerta. Me preguntan porque estaba llorando, si me sentía bien.
Ya calmada les dije que quería pasar a la casa y no podía por el abismo de la cochera a lo que ellos se rieron de mí, diciéndome que para todo hay solución.


Ellos me pidieron que esperara un momento mientras sacan un tablón largo de madera, por el cual debía cruzar. Algo sorprendida, por qué ellos estaban tan relajados y con una sonrisa tan macabra en sus rostros como si estuviera a punto de cometer el error que me costaría la vida. Algo horrible aguardaba por mi dentro de casa o en el último momento quiten la madera para que caiga al abismo.


Llegando a creer que es mejor quedarme donde estoy o salir huyendo de mi casa, de mi familia de sonrisa macabra. En esos momentos mientras colocaban el tablón tantos pensamientos pasaron por mi cabeza cual estación de tren en un día Lunes lleno de personas con la única intención de partir lo antes posible, así de contrariada estaba.


A lo que recordé lo que alguna vez leí «La familia es la familia y ellos nunca te dejan abandonado». Decidí ir con ellos, es mi familia y no me harían daño.
Terminaron de acomodar la tabla para que pueda cruzar, la pegaron a la pared de la casa así no perdía el equilibrio. En mi mente tenia la duda si cruzar dando la espalda a la pared con vista al abismo. Otra posibilidad era dar la espalda al abismo apoyándome lo mejor que pueda de la pared sintiendo las risas macabras de mi familia a mis espaldas.


Hice lo que creí más conveniente y decidí cruzar la tabla larga mirando el enorme abismo, eso sí, agarrando la pared cual mimo; al dar los primeros pasos siento el crujir de la madera a pesar de ser de un grueso seguro. Pensé en dar el siguiente paso seguro sin embargo el enorme abismo era tan oscuro que mis pies se perdían en el vacío, no me quedo más alternativa que arrastrar mis pies.


Logró caminar tranquilamente, pero al llegar al medio de la larga tabla algo inesperado ocurre mi casa se queda a oscuras y solo la luz de fuera me deja ver a mi familia, ellos esperan que termine de cruzar, y es una cosa que si podría volver a elegir no haría.


Ellos siguen con esa sonrisa macabra, pero con los ojos completamente negros, es tan oscuro como el abismo. Sus voces siguen y me dicen que no tenga miedo, que cruce. En eso se empieza a sentir un horrible olor, yo diría como una mezcla de podrido, arena y sangre, no sale ningún ruido gracias al cielo. El olor es tan desagradable que casi puedo imaginar lo que hay allí abajo, solo quiero despertarme lo antes posible.

Autora: Mayra M.